Abrigo tu promesa
Desolada miro el atardecer y una
lágrima resbala por mi mejilla que se sostiene en la promesa de tu encuentro y
vuelve una vez más la sonrisa tímida del ayer y ya no te espero, porque te
siento en mí.
Los ecos de suspiros se ahogan en los ocasos de los amortajados cigarrillos que
inundan el vacío de la habitación y estás aquí tan vivo y tan presente, tan
lleno de caricias ausentes.
Tus manos invisibles me colman de ternura y vuelan mis besos hasta tus labios
imposibles, indomables, exquisitos e indescriptibles.
Mi corazón corre a tu encuentro, puedo oír tus pasos serenos y firmes, ya la
noche me desprende de mis miedos y queda lejano el solitario desvelo.
Te pensaste distante pero haz estado tan presente, te sentiste solo porque
siempre estuviste conmigo y soñamos juntos abrazados en el abismo.
Calma tu furia en mi regazo y susurra esa palabra que desnuda el alma en el
silencio cómplice de este amor incurable.
Recorre con la mirada esta alma desnuda y llena de caricias las heridas de mi
piel que te aguardan desde tiempos mansos abrigados de deseos solo tuyos...
solo míos.
No podrás partir jamás sin llevarte mi aroma, no habrán besos ni caricias como
las míos, tan auténticos y tan tuyos, tan sinceros y tan vivos.
Quédate a mi lado hasta el alba amor mío, que el sendero es espinoso si tus
manos no me guían, necesito de ti para respirar, para no volver a morir,
llévame contigo a tu destino sin fronteras que en las alas de esta alondra
vibras y vuelas tan libre... tan mío. Mi vida, no me dejes más sin tu compañía.
Colaboración de Alondra
Chile

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