Maris
Su piel suave y tal vez fría como la nieve
como la ironía, que el hielo quema.
Desborda deseo, cautivante mirada,
que encierra los más hermosos secretos
del universo.
Sus labios rojos de pasión
que encierran mil tentaciones.
Su cuerpo, mi talla perfecta,
donde podría empezar y culminar
una y otra vez mis más profundas
fantasías.
Con el toque de su aroma que todo confunde
como enredadera de madre selva.
Su cabello cubierto del rocío de
la luz nocturna.

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