Sin dirección
El sol viene siguiéndonos por el retrovisor; al volverme para mirar le he visto esconderse tras la montaña. A esto que, sin previo aviso, ha llegado el frío. Cayendo como cae el día sobre la noche, apagando la oscuridad.
En la leve brisa de tus ojos me refugio; mientras te columpias sobre mis palabras… Noto como evocas hacia ti, mi cuerpo. Y percibo un grito en tu mirada.
Entonces me doy cuenta de que vamos a mezclarnos haciendo el amor; esta vez bajo la luna, más lista que el sol.

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